martes, 16 de octubre de 2018

Esta es la obra de Dios




Juan 6:28, 29  Entonces le dijeron: ¿Qué debemos hacer para poner en práctica las obras de Dios?  Respondió Jesús y les dijo: Esta es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado.

En cambio la obra de Dios para ellos es vender hallacas y hacer rifas para el templo, hacer vendimias y pasar películas, pintar el templo, abandonar a la esposa y a los hijos y vivir todo el día metido en el templo y  la Biblia dice.

1 Timoteo 5:4  Pero si alguna viuda tiene hijos, o nietos, aprendan éstos primero a ser piadosos para con su propia familia, y a recompensar a sus padres; porque esto es lo bueno y agradable delante de Dios.

 1 Timoteo 5:8  porque si alguno no provee para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe, y es peor que un incrédulo.
El pastor encima en un altar y las ovejas allá abajo, que para eso son oveja, como pastor puedo hacer lo que quiera, pero la oveja mudita porque “Soy en ungido y nadie me toca porque le cae la lepra” pero que dice la Biblia:

1 Pedro 5:2, 3  Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey.


Considerémonos  unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras

Hebreos 10:19- 30  Así que,  hermanos,  teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo,  por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo,  esto es,  de su carne,   y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios,  acerquémonos con corazón sincero,  en plena certidumbre de fe,  purificados los corazones de mala conciencia,  y lavados los cuerpos con agua pura.  Mantengamos firme,  sin fluctuar,  la profesión de nuestra esperanza,  porque fiel es el que prometió.  Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras;   no dejando de congregarnos,  como algunos tienen por costumbre,  sino exhortándonos;  y tanto más,  cuanto veis que aquel día se acerca. Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad,  ya no queda más sacrificio por los pecados,  sino una horrenda expectación de juicio,  y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios.  El que viola la ley de Moisés,  por el testimonio de dos o de tres testigos muere irremisiblemente.   ¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios,  y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado,  e hiciere afrenta al Espíritu de gracia?   Pues conocemos al que dijo:  Mía es la venganza,  yo daré el pago,  dice el Señor.  Y otra vez: El Señor juzgará a su pueblo.

Pedro Alcázares  


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