Juan 6:28, 29
Entonces le dijeron: ¿Qué debemos hacer para poner en práctica las obras
de Dios? Respondió Jesús y les dijo:
Esta es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado.
En
cambio la obra de Dios para ellos es vender hallacas y hacer rifas para el
templo, hacer vendimias y pasar películas, pintar el templo, abandonar a la
esposa y a los hijos y vivir todo el día metido en el templo y la Biblia dice.
1 Timoteo
5:4 Pero si alguna viuda tiene
hijos, o nietos, aprendan éstos primero a ser piadosos para con su propia
familia, y a recompensar a sus padres; porque esto es lo bueno y agradable
delante de Dios.
1
Timoteo 5:8 porque si alguno no provee para
los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe, y es peor que un
incrédulo.
El pastor encima en un altar y las ovejas allá
abajo, que para eso son oveja, como pastor puedo hacer lo que quiera, pero la
oveja mudita porque “Soy en ungido y nadie me toca porque le cae la lepra” pero
que dice la Biblia:
1 Pedro 5:2, 3
Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no
por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo
pronto; no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino
siendo ejemplos de la grey.
Considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a
las buenas obras
Hebreos 10:19- 30
Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar
Santísimo por la sangre de Jesucristo,
por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es,
de su carne, y teniendo un gran
sacerdote sobre la casa de Dios,
acerquémonos con corazón sincero,
en plena certidumbre de fe,
purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura. Mantengamos firme, sin fluctuar,
la profesión de nuestra esperanza,
porque fiel es el que prometió. Y
considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas
obras; no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más,
cuanto veis que aquel día se acerca. Porque si pecáremos voluntariamente
después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los
pecados, sino una horrenda expectación
de juicio, y de hervor de fuego que ha
de devorar a los adversarios. El que
viola la ley de Moisés, por el
testimonio de dos o de tres testigos muere irremisiblemente. ¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá
el que pisoteare al Hijo de Dios, y
tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia? Pues conocemos al que dijo: Mía es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor. Y otra vez: El Señor juzgará a su pueblo.
Pedro Alcázares
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