lunes, 15 de octubre de 2018

Imponer las Manos




Génesis 48:13- 16  Luego tomó a los dos, a Efraín con la mano derecha y a Manasés con la izquierda, y los acercó a su padre. Así Efraín quedó a la izquierda de Israel y Manasés a su derecha.   Pero al extender Israel sus manos, las cruzó, y puso la mano derecha sobre la cabeza de Efraín, el menor, y la mano izquierda sobre la cabeza de Manasés, que era el primogénito.  Entonces bendijo a José de esta manera:“Que el Dios a quien obedecieron Abraham e Isaac, mis padres, el Dios que me ha cuidado desde el día en que nací,   el ángel que me libra de todo mal, bendiga a estos muchachos. Que por medio suyo se recuerde mi nombre y el nombre de mis padres, Abraham e Isaac. Que tengan muchos hijos y sean grandes multitudes en el mundo.”

Éxodo 29:9, 10  Tanto a Aarón como a ellos, les ajustarás el cinturón y les acomodarás el turbante. De esta manera les darás plena autoridad, y su sacerdocio será una ley permanente.  “Después lleva el becerro hasta la tienda del encuentro, para que Aarón y sus hijos pongan las manos sobre la cabeza del animal,

Éxodo 29:15  “Toma uno de los dos carneros, y que Aarón y sus hijos le pongan las manos sobre la cabeza.

Éxodo 29:19- 21  “Toma luego el otro carnero, y que Aarón y sus hijos le pongan las manos sobre la cabeza.   Mata el carnero, toma un poco de su sangre y unta con ella a Aarón y a sus hijos la parte inferior de la oreja derecha, el pulgar de la mano derecha y el dedo gordo del pie derecho. Luego rocía el resto de la sangre del carnero por los cuatro costados del altar.   Y de la sangre que quede sobre el altar, y del aceite para consagrar, toma un poco y rocíalo sobre Aarón y sobre su ropa, y sobre sus hijos y la ropa de ellos. Así quedarán consagrados Aarón y sus hijos, lo mismo que sus ropas.

Levítico 9:22- 24  Aarón levantó sus manos sobre los israelitas y los bendijo,[d] y después de haber presentado el sacrificio por el pecado, el holocausto y el sacrificio de reconciliación, se retiró del altar.   Luego Moisés y Aarón entraron en la tienda del encuentro, y al salir bendijeron a los israelitas. Entonces el Señor se manifestó con gran esplendor a todo el pueblo: salió fuego de la presencia del Señor y consumió el animal que iba a ser quemado y las grasas que estaban sobre el altar.Al ver esto, todos los israelitas lanzaron gritos de alegría y se inclinaron hasta tocar el suelo con la frente.

Levítico 16:20- 22, 26  “Cuando Aarón haya terminado de purificar el santuario, la tienda del encuentro y el altar, mandará traer el chivo que quedó vivo   y, poniendo sus manos sobre la cabeza del animal, confesará sobre él todas las maldades, rebeliones y pecados de los israelitas. De esta manera pondrá los pecados sobre la cabeza del chivo, y una persona se encargará de llevarlo y soltarlo en el desierto.  Así, al perderse el chivo en el desierto, se llevará todas las maldades de ellos a tierras deshabitadas.   y quien haya llevado el chivo para soltarlo a Azazel, se lavará la ropa y se lavará a sí mismo con agua, y después podrá entrar en el campamento.

El castigo de los que ofenden a Dios

Levítico 24:10- 15  Entre los israelitas había un hombre nacido de madre israelita y padre egipcio. Su madre se llamaba Selomit, y era hija de Dibrí, de la tribu de Dan. Este hombre y un israelita tuvieron una discusión en el campamento, durante la cual el hijo de madre israelita ofendió y maldijo el nombre del Señor. Entonces lo llevaron ante Moisés,   y lo tuvieron bajo vigilancia mientras el Señor les decía lo que tenían que hacer.  Y el Señor habló a Moisés y le dijo:   “Saca del campamento al que me maldijo; que pongan la mano sobre su cabeza todos los que le oyeron, y que lo maten a pedradas todos los de la comunidad.  Por lo que toca a los israelitas, diles esto: El que ofenda y maldiga el nombre del Señor su Dios, tendrá que cargar con su pecado y será muerto a pedradas por toda la comunidad. Tanto si es extranjero como si es natural del país, el que ofenda el nombre del Señor será condenado a muerte.

Consagración de los Levitas como ofrenda

Los levitas comenzarán a prestar sus servicios
Números 8:10- 26  En seguida harás que los levitas se presenten delante de mí y que los israelitas les vayan poniendo las manos sobre la cabeza.   Aarón celebrará ante mí el rito de presentación de los levitas  por parte de los demás israelitas, y así los levitas quedarán dedicados a mi servicio.   Después los levitas pondrán las manos sobre la cabeza de los becerros, y uno de los becerros será ofrecido como sacrificio por el pecado y el otro como holocausto para purificar a los levitas.  Luego tú los colocarás ante Aarón y sus hijos, y celebrarás el rito de presentación, para dedicármelos; así apartarás a los levitas de entre los demás israelitas, para que sean míos.  Después irán ellos a prestar su servicio en la tienda del encuentro. Deberás purificarlos y presentármelos como una ofrenda especial,  porque, de entre todos los israelitas, ellos están dedicados a mí. Yo los he aceptado a cambio de todos los primogénitos de los israelitas,  porque a mí me pertenecen todos los primogénitos de los israelitas, así como las primeras crías de sus animales. Cuando hice morir a los primogénitos de los egipcios, reservé para mí a los primogénitos de los israelitas. Pero a cambio de ellos acepté a los levitas.  Yo escogí a los levitas de entre los demás israelitas, y se los entregué a Aarón y a sus hijos, para que, en nombre de los israelitas, se encarguen del servicio en la tienda del encuentro y obtengan el perdón del Señor para los israelitas. Así los israelitas no tendrán que acercarse al santuario, y no les pasará nada malo.”  Moisés, Aarón y todo el pueblo de Israel cumplieron lo que el Señor ordenó a Moisés respecto a los levitas.   Los levitas se purificaron y lavaron su ropa, y Aarón los presentó como ofrenda especial ante el Señor, celebrando el rito de purificación por ellos.  Después de todo esto, los levitas fueron a cumplir con sus deberes en la tienda del encuentro, bajo la vigilancia de Aarón y sus hijos. Tal como el Señor se lo ordenó a Moisés, así se hizo con los levitas.   El Señor se dirigió a Moisés y le dijo:   “Los levitas comenzarán a prestar sus servicios en la tienda del encuentro a los veinticinco años de edad,  y se retirarán de su servicio a los cincuenta.   Después de esa edad podrán ayudar a sus compañeros en sus oficios en la tienda del encuentro, pero no prestar servicio regular. Así organizarás el servicio de los levitas.”

Números 27:21- 23  Pero Josué deberá presentarse ante el sacerdote Eleazar, y Eleazar me consultará en su nombre por medio del Urim.  Josué será el que dé las órdenes a los israelitas, para todo lo que hagan.   Moisés hizo tal como el Señor se lo había ordenado. Tomó a Josué y lo presentó ante el sacerdote Eleazar y ante todo el pueblo.   Le puso las manos sobre la cabeza y le dio el cargo, tal como el Señor lo había ordenado por medio de Moisés.

Normas relativas a casos de muerte sin explicación

Deuteronomio 21:1- 9   “Si en el país que el Señor vuestro Dios os va a dar en propiedad se encuentra en el campo el cadáver de una persona asesinada, sin que se sepa quién la mató,   los ancianos y los jueces calcularán la distancia que hay entre el lugar donde se encuentre el cadáver y las ciudades más cercanas.   Entonces los ancianos de la ciudad más cercana tomarán una ternera a la que todavía no se le haya puesto yugo,  la bajarán a un arroyo que siempre lleve agua[a] y donde nunca se haya labrado ni sembrado, y allí mismo le quebrarán el cuello.  “Después se acercarán los sacerdotes levitas, pues el Señor los eligió para que tengan a su cargo los servicios del culto y bendigan en el nombre del Señor. En todo caso de pleito o disputa, su decisión será definitiva.   Luego todos los ancianos de la ciudad se lavarán las manos sobre la ternera muerta,   y harán esta declaración: ‘Nosotros no matamos a ese hombre ni vimos cómo lo mataron.   Perdona, Señor, a tu pueblo Israel, que tú has rescatado, y no lo culpes de la muerte de un inocente.’ Así no se os pedirá cuentas de la muerte de esa persona,  y vosotros haréis lo que es recto a los ojos del Señor y quitaréis de entre vosotros la culpa de esa muerte.

Deuteronomio 34:9  Y Josué, hijo de Nun, recibió de Moisés sabiduría, pues Moisés puso sus manos sobre él; así que los israelitas le obedecieron e hicieron como el Señor había ordenado a Moisés.

Job 5:17, 18  Feliz el hombre a quien Dios reprende; no rechaces la reprensión del Todopoderoso.  Job 5:18  Si él hace una herida, también la vendará;si con su mano da el golpe, también da el alivio.

Condena de las profetisas 
Vendas  mágicas para que todo el mundo se las ponga como pulseras
Ezequiel 13:17- 23  “Ahora, hombre, dirígete a las mujeres de tu pueblo, que se ponen a hablar en mi nombre por su propia cuenta.  Diles: ‘Esto dice el Señor: ¡Ay de vosotras, que andáis a caza de la gente; que coséis vendas mágicas para que todo el mundo se las ponga como pulseras, y hacéis velos para que todos se los pongan en la cabeza! ¿Creéis que podéis disponer de la vida y de la muerte de mi pueblo, según os convenga?   Vosotras, por unos puñados de cebada y unos bocados de pan, me deshonráis delante de mi pueblo; dais muerte a gente que no debía morir y dejáis con vida a gente que no debía vivir. Así engañáis a mi pueblo, que hace caso a las mentiras.  Por eso yo, el Señor, digo: Yo me declaro enemigo de esas vendas mágicas que hacéis, con las que atrapáis a la gente como a pájaros. Yo libraré de vuestro poder a esas personas y las dejaré volar libremente;   libraré a mi pueblo de vuestro poder y de los velos que le habéis puesto, y no lo volveréis a atrapar. Entonces reconoceréis que yo soy el Señor.   Vosotros, con vuestras mentiras, habéis acobardado a los buenos, cosa que yo no quería hacer; en cambio, habéis animado a los malvados a seguir en su mala conducta, para que yo no les dé vida.   Por eso no volveréis a tener vuestras falsas visiones ni a proclamar vuestras profecías de mentira. Yo salvaré a mi pueblo de vuestro poder y reconoceréis que yo soy el Señor.’ ”

Jesús bendice a los niños 
Mateo 19:13- 15  Llevaron unos niños a Jesús, para que pusiera sobre ellos las manos y orara por ellos; pero los discípulos reprendían a quienes los llevaban. Mat 19:14  Entonces Jesús dijo:–Dejad que los niños vengan a mí y no se lo impidáis, porque el reino de los cielos es de quienes son como ellos.  Puso las manos sobre los niños y se fue de aquel lugar.

Marcos 5:22, 23  Llegó entonces uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo, que al ver a Jesús se echó a sus pies  suplicándole con insistencia:–Mi hija se está muriendo: ven a poner tus manos sobre ella,  para que sane y viva.

Marcos 6:5, 6  No pudo hacer allí ningún milagro, aparte de sanar a unos pocos enfermos poniendo las manos sobre ellos.   Y estaba asombrado porque aquella gente no creía en él.

Jesús sana a un ciego en Betsaida
Marcos 8:22- 26  Llegaron a Betsaida, y llevaron un ciego a Jesús y le rogaron que lo tocara.   Jesús tomó de la mano al ciego y lo sacó fuera del pueblo. Le mojó los ojos con saliva,[n] puso las manos sobre él y le preguntó si veía algo.   El ciego comenzó a ver y dijo:–Veo gente. Me parecen árboles que andan.   Jesús le puso otra vez las manos sobre los ojos, y el hombre miró con atención y quedó sanado: ya todo lo veía claramente.  Entonces lo mandó a su casa y le dijo:–No vuelvas al pueblo.

Jesús bendice a los niños

Marcos 10:13- 16  Llevaron unos niños a Jesús, para que los tocara; pero los discípulos reprendían a quienes los llevaban.   Jesús, viendo esto, se enojó y les dijo:–Dejad que los niños vengan a mí y no se lo impidáis, porque el reino de Dios es de quienes son como ellos.   Os aseguro que el que no acepta el reino de Dios como un niño, no entrará en él.  Tomó en sus brazos a los niños y los bendijo poniendo las manos sobre ellos.

El encargo de Jesús a sus discípulos 
Marcos 16:14- 18  Más tarde se apareció Jesús a los once discípulos, mientras estaban sentados a la mesa. Los reprendió por su falta de fe y su terquedad, porque no habían creído a los que le habían visto resucitado.  Y les dijo: “Id por todo el mundo y anunciad a todos la buena noticia.  El que crea y sea bautizado, será salvo; pero el que no crea será condenado.  Y estas señales acompañarán a los que creen: en mi nombre expulsarán demonios; hablarán nuevas lenguas;  cogerán serpientes con las manos; si beben algún veneno, no les dañará; pondrán las manos sobre los enfermos, y los sanarán.”

Jesús sana a muchos enfermos

Lucas 4:40  Al ponerse el sol, todos los que tenían enfermos de diferentes enfermedades los llevaron a Jesús;[a] él puso las manos sobre cada uno de ellos y los sanó.


Jesús sana en sábado a una mujer enferma
Lucas 13:10- 13  Un sábado[g] se puso Jesús a enseñar en una sinagoga.  Había allí una mujer que estaba enferma desde hacía dieciocho años. Un espíritu maligno la había dejado encorvada, y no podía enderezarse para nada.  Cuando Jesús la vio, la llamó y le dijo:–Mujer, ya estás libre de tu enfermedad.   Puso las manos sobre ella, y al momento la mujer se enderezó y comenzó a alabar a Dios.
Oraron  y les impusieron las manos
Muchos  sacerdotes judíos aceptaban la fe

Hechos 6:5- 7  Todos estuvieron de acuerdo, y escogieron a Esteban, hombre lleno de fe y del Espíritu Santo, y a Felipe, a Prócoro, a Nicanor, a Timón, a Parmenas y a Nicolás, uno de Antioquía que antes se había convertido al judaísmo.   Luego los presentaron a los apóstoles, que oraron y les impusieron las manos.  El mensaje de Dios iba extendiéndose, y el número de los creyentes aumentaba mucho en Jerusalén. Incluso muchos sacerdotes judíos aceptaban la fe
Hechos 8:14- 20  Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén supieron que los de Samaria habían aceptado el mensaje de Dios, enviaron allá a Pedro y a Juan.   Al llegar oraron por los creyentes de Samaria, para que recibiesen el Espíritu Santo.   Porque todavía no había venido el Espíritu Santo sobre ninguno de ellos; solamente se habían bautizado en el nombre del Señor Jesús. Pedro y Juan les impusieron entonces las manos, y recibieron el Espíritu Santo.  Simón, al ver que el Espíritu Santo venía cuando los apóstoles imponían las manos a la gente, les ofreció dinero   y les dijo: –Dadme también a mí ese poder, para que cualquiera a quien yo imponga las manos reciba igualmente el Espíritu Santo.  Pedro le contestó: –¡Que tu dinero se condene contigo, que has pensado comprar con dinero lo que es un don de Dios!

Hechos 9:10- 12  En Damasco vivía un creyente llamado Ananías, a quien el Señor se presentó en una visión y le dijo: “¡Ananías!” Él contestó: “Aquí estoy, Señor.”   El Señor le dijo: “Levántate y ve a la calle llamada Derecha, y en la casa de Judas pregunta por un hombre de Tarso[g] que se llama Saulo. Está orando,   y en una visión ha visto a uno llamado Ananías que entra y pone sus manos sobre él para que recobre la vista.”

Hechos 9:17- 19  Ananías fue a la casa donde estaba Saulo. Entró, puso sus manos sobre él y le dijo: –Hermano Saulo, el Señor Jesús, el que se te apareció en el camino por donde venías, me ha mandado para que recobres la vista y quedes lleno del Espíritu Santo. Al momento cayeron de los ojos de Saulo una especie de escamas y recobró la vista. Entonces se levantó y fue bautizado.  Después comió y recobró las fuerzas, y se quedó algunos días con los creyentes que vivían en Damasco.
Hechos 13:3  Entonces, después de orar y ayunar, les impusieron las manos y los despidieron.

Hechos 17:24- 34  “El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que hay en él, es Señor del cielo y de la tierra. No vive en templos construidos por los hombres  ni necesita que nadie haga nada para él, pues él da a todos la vida, el aire y todo lo demás.  “A partir de un solo hombre hizo él todas las naciones, para que vivan en toda la tierra; y les ha señalado el tiempo y el lugar en que deben vivir,  para que busquen a Dios, y quizá, como a tientas, puedan encontrarle, aunque en verdad Dios no está lejos de cada uno de nosotros.   Porque en Dios vivimos, nos movemos y existimos; como también dijeron algunos de vuestros poetas: ‘Somos descendientes de Dios.’  Siendo, pues, descendientes de Dios, no debemos pensar que Dios es como las imágenes de oro, plata o piedra que los hombres fabrican según su propia imaginación.  Dios, que pasó por alto aquellos tiempos de ignorancia de la gente, ahora ordena a todos, en todas partes, que se conviertan a él.  Porque Dios ha fijado un día en el cual juzgará al mundo con justicia,  y lo hará por medio de un hombre que él escogió y al que aprobó delante de todos resucitándolo de la muerte.”   Al oir aquello de la resurrección, unos se burlaron y otros dijeron: –Ya te oiremos hablar de eso en otra ocasión.    Entonces Pablo los dejó.  Sin embargo, algunos le siguieron y creyeron. Entre ellos estaba Dionisio, que era miembro del Areópago, y también una mujer llamada Dámaris, y otros más.

Hechos 19:4- 6  –Sí –les dijo Pablo–, Juan bautizaba a los que se convertían a Dios, pero les decía que creyeran en el que vendría después de él, es decir, en Jesús.  Habiendo oído esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús;   y cuando Pablo les impuso las manos vino sobre ellos el Espíritu Santo, y hablaban en otras lenguas y comunicaban mensajes proféticos.

Hechos 28:8  Y sucedió que el padre de Publio estaba en cama, enfermo de fiebre y disentería. Pablo fue a visitarlo, y después de orar puso las manos sobre él y lo sanó.

Romanos 10:12- 14  No hay diferencia entre judíos y no judíos, pues el mismo que es Señor de todos da con abundancia a cuantos le invocan.  Acerca de esto dice: “Todos los que invoquen el nombre del Señor alcanzarán la salvación.”  Pero, ¿cómo lo van a invocar, si no han creído en él? ¿Y cómo van a creer, si no han oído hablar de él? ¿Y cómo van a oir, si nadie les anuncia el mensaje?


Todo el día extendí mis manos a un pueblo desobediente y rebelde

Romanos 10:19- 21  Y vuelvo a preguntar: ¿Será que los de Israel no han entendido? En primer lugar, Moisés dice: “Yo os pondré celosos de un pueblo que no es pueblo; haré que os enojéis contra un pueblo que no quiere entender.”   Luego, Isaías se atreve a decir: “Los que no me buscaban me encontraron; me mostré a los que no preguntaban por mí.”  Y refiriéndose a los israelitas dice Isaías: “Todo el día extendí mis manos a un pueblo desobediente y rebelde.”

1 Timoteo 4:13- 16  Mientras llego, dedícate a leer en público las Escrituras, a animar a los hermanos y a instruirlos.  No descuides los dones que Dios te concedió cuando, por inspiración suya, los ancianos de la iglesia te impusieron las manos.  Pon toda tu atención en estas cosas, para que todos puedan ver cómo adelantas.   Ten cuidado de ti mismo y de lo que enseñas a otros, y sigue firme en todo. Si lo haces así, te salvarás tú y salvarás también a los que te escuchen.

No impongas las manos  a nadie
1 Timoteo 5:21, 22  Te encargo delante de Dios, de Cristo Jesús y de los ángeles escogidos, que sigas estas normas sin hacer distinciones ni preferencias. No impongas las manos  a nadie sin haberlo pensado bien, para no hacerte cómplice de los pecados de otros. Evita todo lo malo.

Algunas veces hablo con mis hermanos y existen unos pocos quienes dicen que es eso de imponer las manos, para bendecir imponen las manos.  Existe un punto en la frente por encima de la nariz donde los Hindues colocan sus dedos para activar al Kundalini y su actuar es semejamte a lo que pasa dentro de los templos pentecostales.

Imponían las manos para poner al frente a alguien para un cargo,  para dar sabiruría, y así…

 Pedro Alcázares
Venezuela Para Cristo


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